4 de julio de 2025
El recuerdo de Astor Piazzolla: del niño que conoció a Gardel a expresar su dolor por una muerte cercana en “Adiós Nonino”
El compositor y bandoneonista, que murió el 4 de julio de 1992, había conocido al Zorzal Criollo en el film El día que me quieras y ese encuentro marcó su vida
De hecho, Nonino -como llamaba a su padre a quien tras su muerte le dedicarÃa uno de sus temas más emblemáticos de su carrera-, querÃa que Astor fuera músico. Y, para incentivarlo, cuando cumplió los 6 años le regaló un bandoneón que le habÃa costado 19 dólares en una casa de compra venta de artÃculos usados. Con él empezó a tomar sus primeras clases de música. Y aunque luego tuvo otros nuevos, mucho más caros y de mejor calidad, conservó ese primer instrumento hasta el final de sus dÃas.
Fue en 1934 cuando conoció a Carlos Gardel. El encuentro se dio durante el rodaje del film El dÃa que me quieras, en el que tuvo una breve participación encarnando a un canillita. Cuentan que hubo buena quÃmica, por lo que compartieron varios encuentros. Y que el joven Astor ofició de traductor de inglés, para que el Zorzal Criollo pudiera comunicarse con las admiradoras que se acercaban a saludarlo. También lo acompañó a ir de compras por las tiendas de la ciudad, lo invitó a su casa a comer los ravioles de su madre y le regaló un muñeco de madera tallado a mano por su padre, que según cuentan el cantante llevaba consigo el dÃa de su muerte, ocurrida el 24 de junio de 1935 en MedellÃn, Colombia.“Pibe, vos tocás el bandoneón como un gallegoâ€, le dijo Charly -como lo llamaba Astor a Gardel desde que éste le peguntó cómo se decÃa su nombre en inglés- cuando por fin se animó a interpretar un tema delante de suyo. Pero estaba claro que Piazzolla venÃa a romper las reglas. DecÃa que no concebÃa “el color pastel†en el tango. “Mi bandoneón tiene que cantar y gritar. Esos golpes que pego en la caja por lo general son parte de la música, un efecto de percusiónâ€, decÃa.“Mi sueño es imponer mi música, la de mi paÃs, en todo el mundoâ€, decÃa. Y la realidad es que, durante un tiempo, sus composiciones tenÃan mejor recepción en el exterior que en su propio paÃs. Estaba casado con su primera esposa, Dedé Wolff, madre de sus hijos Diana y Daniel, cuando en 1959 escribió el que definió como “el tema más lindoâ€, de su carrera: Adiós Nonino. La inspiración surgió de una tragedia familiar, ya que estando de gira por Puerto Rico se enteró de que su padre habÃa muerto en un accidente andando en bicicleta. Y cayó sumido en la tristeza. Asà que, cuando regresó a su casa, le pidió a su familia que lo dejara solo.
Entonces, Astor reversionó Nonino, una pieza que habÃa compuesto cinco años antes en Paris. Y dejó que su bandoneón llorara, expresando con notas musicales el dolor que él mismo no podÃa verter en palabras. “Él creÃa en mÃ. Pero creÃa en mà de una manera… Como si yo hubiera sido genial. Y no era genial. Él me hizo sentir que yo era importante. Siempre querÃa que yo tocara. Y yo sé que él sabe todo lo que está pasando conmigo. Él ha luchado tanto por mÃ. Creo que yo fui el hijo que él ha deseado tenerâ€, contaba Piazzolla recordando a Vicente.Para entonces, ya se habÃa convertido en una figura consagrada. Y decidió hacer la ópera MarÃa de Buenos Aires, para la cual convocó a Amelita Baltar, quien fuera su pareja “sin papeles†durante los siguente siete años. La relación se rompió, según la cantante, cuando ella quedó embarazada y él, que ya tenÃa dos hijos grandes, le pidió que no continuara con la gestación. Nunca pudo perdonarlo. Sin embargo, al dÃa de hoy, sigue siendo quien mejor interpreta Balada para un loco, otro de los temas consagratorios de Piazzolla.
